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Botox
Toxina botulínica
Grosso modo, el botox tiene dos aplicaciones diferentes: la cosmética (centrada en el aspecto) y la médica (centrada en el tratamiento de afecciones). Botox es la abreviatura de toxina botulínica, una sustancia tóxica que afecta al sistema nervioso. La produce la bacteria Clostridium botulinum.
Aplicación cosmética
Médicos estéticos usan botox para reducir las arrugas y las líneas finas. Se inyecta en determinados músculos de la cara para provocar una parálisis muscular. Esto conduce a una piel más lisa y de aspecto más joven. Los resultados de los tratamientos cosméticos con botox suelen ser temporales. Los efectos duran por lo general de 3 a 6 meses.
Aplicación médica
Médicos rehabilitadores, neurólogos y otros especialistas médicos utilizan las inyecciones de botox con fines muy distintos. Por ejemplo, para el tratamiento de:
- Espasticidad. El botox reduce los espasmos musculares intensos y, con ello, (las consecuencias de) una tensión muscular excesiva, lo que es útil en afecciones como la parálisis cerebral (PC) y la esclerosis múltiple (EM).
- Dolor de cabeza intenso y recurrente (migraña). Las inyecciones con botox disminuyen el número y la intensidad de los ataques de migraña.
- Sudoración excesiva. El tratamiento con botox reduce la sudoración excesiva (hiperhidrosis) de glándulas en, por ejemplo, las axilas, las manos, los pies u otras partes del cuerpo.
- Problemas vesicales. El botox reduce las molestias derivadas de una vejiga hiperactiva.
Efecto del tratamiento
El efecto de un tratamiento médico con botox depende de la afección. En la espasticidad, el efecto puede durar meses e incluso hasta un año. En la migraña, un tratamiento puede aportar alivio durante unos 3 meses. A menudo se necesitan varios tratamientos para mantener un buen resultado.
Administración
El botox se administra mediante inyecciones en el/los músculo(s). Esto suele realizarse de forma ambulatoria por un médico. Los posibles efectos secundarios de los tratamientos con botox suelen ser leves y transitorios, como debilidad muscular temporal o dolor en el lugar de la inyección.
No todo el mundo puede recibir una inyección de botox. Esto se aplica, por ejemplo, a personas hipersensibles (alérgicas) a uno o varios de los componentes del medicamento. También durante el embarazo y en ciertas enfermedades neurológicas se recomienda precaución. El médico tendrá esto en cuenta.