Férula peronea

ortesis tobillo-pie, férula de pierna

Una férula peronea es una férula (órtesis) que evita que el pie cuelgue hacia abajo. Las personas que, por una afección neurológica o muscular, no pueden levantar bien el pie se benefician de este tipo de férula. A la férula peronea también se la denomina órtesis tobillo-pie.

 

¿Qué hace una férula peronea?

Una férula peronea da soporte al pie durante la marcha. Es una férula de plástico ligero que discurre por la parte posterior de la pierna y bajo la planta del pie. Se fija a la pierna y al pie con velcro. Como la férula va dentro del zapato, es importante que haya espacio suficiente. Por lo general, basta con retirar la plantilla interior.

La férula mantiene el pie en un ángulo de 90 grados respecto a la pierna. Pero también es algo flexible. Por un lado, ayuda a elevar el pie; por otro, permite que se mueva un poco hacia abajo, lo que facilita caminar y montar en bicicleta.

¿Para quién es adecuada una férula peronea?

Está indicada para personas en las que los dorsiflexores no funcionan o no lo hacen correctamente. Los dorsiflexores son los músculos de la parte inferior de la pierna y del pie que permiten elevar el pie y los dedos hacia la pierna. El dorsiflexor más importante es el músculo tibial anterior.

Sin la acción de estos dorsiflexores, el pie y los dedos cuelgan hacia abajo. Esto es molesto al caminar. Si el pie no puede elevarse, hay que levantar más la pierna entera para no tropezar. Esto se denomina marcha en steppage. Con cada paso, el pie luego golpea el suelo, porque falta la fuerza muscular para posarlo suavemente. Esto se llama pie caído.

¿No es posible levantar lo suficiente toda la pierna? Entonces, los dedos arrastran por el suelo. El riesgo de caídas es, por ello, mayor. Cuando un pie cuelga continuamente hacia abajo, con el tiempo puede desarrollarse un pie equino.

Causas del fallo de los dorsiflexores

Existen diferentes causas por las que los dorsiflexores dejan de funcionar correctamente:

  • Problema nervioso. Los músculos que deben elevar el pie están controlados por nervios. Cuando hay un problema en el nervio, los músculos no reciben bien la señal para elevar el pie. Ejemplos de ello son el pinzamiento de un nervio, como en una hernia, una lesión del nervio peroneo en la pierna, una enfermedad neurológica como la esclerosis múltiple o una lesión cerebral.
  • Enfermedad muscular. Existen diversas miopatías que causan debilidad o fallo muscular. Como resultado, los dorsiflexores no son lo suficientemente fuertes para elevar el pie.
  • Lesión de músculos o tendones. Por una rotura muscular o tendinosa del tibial anterior, el pie pierde a su principal dorsiflexor. Los demás músculos no son lo bastante fuertes para elevar el pie.

No es la solución del problema

Una férula peronea aporta soporte y protección al pie. Pero llevar una férula no resuelve, por supuesto, el problema subyacente de inmediato. Por eso, es importante abordar también la causa. Por ejemplo, en el caso de un nervio atrapado, debe ser liberado por un cirujano. Si hay una rotura muscular o tendinosa, el fisioterapeuta es la persona indicada para ayudar a recuperar la fuerza y la función de los dorsiflexores.

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