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Radiografía
Una radiografía se realiza a menudo para determinar si hay una fractura ósea. Es un método rápido y relativamente económico para examinar, sobre todo, las estructuras duras, como los huesos.
¿Cómo se realiza una radiografía?
Esta técnica de imagen utiliza rayos X. Los rayos X atraviesan el cuerpo, pero no todos los tejidos dejan pasar la radiación por igual. Los huesos, por ejemplo, bloquean más radiación y, por eso, se ven más claros en la imagen.
Otros tejidos, como los pulmones llenos de aire, permiten el paso de la radiación con mayor facilidad y, por lo tanto, se ven más oscuros. Con una buena técnica de adquisición, una radiografía puede aportar información sobre los huesos, el líquido, el aire, los contornos de las partes blandas y el material colocado durante operaciones, como prótesis o tornillos.
La radiación emitida al realizar una radiografía puede, en grandes cantidades, dañar el ADN. La radiación de una o unas pocas radiografías es limitada y, por tanto, no es inmediatamente peligrosa.
No todos los tejidos del cuerpo se ven bien en una radiografía. Los tejidos más blandos, por ejemplo, se observan mejor en una RM. Otra desventaja es que en una radiografía no hay profundidad y las distintas estructuras pueden superponerse. La ventaja es que realizar una radiografía lleva poco tiempo y no requiere estar en ayunas.
El resultado se comunica a través del médico responsable, quien también valorará un posible tratamiento posterior.